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Testimonios Acompañamiento emocional

Su historia comienza en su juventud en un giro inesperado de la vida con la muerte de su padre. El sentimiento hacia él es descrito como un amor eterno pues “Para mí, mi padre nunca ha muerto, sigue en mí”. Le tomó alrededor de 10 años aceptar su pérdida y dejarlo ir por que le surgió por un pensamiento insistente que tal vez ella había sido la causante. Esto la llevó a una internación psiquiátrica por 9 meses tras la cual con dificultades intentó retomar su vida. Le fue demasiado arduo y tiempo después recayó, pasando otros 7 meses en un hospital diferente.
Tomó un enorme trabajo personal para dejar ir esta idea que parecía estar infundada. Tiempo después se encontró en una institución donde había talleres de pintura, terapias y psicólogos, donde comenzó a aceptar el fallecimiento de su padre no obstante, su vida tomo otro giro inesperado, muy pronto sufrió otra pérdida, su madre falleció. Aunque no le resultó tan doloroso como la muerte de su padre, sí recayó y comenzó a llorar continuamente y sin parar, y la mantenían en un estado de sedación que era muy desagardable para ella y le impedía sobrellevar su vida.
Poco a poco comenzaba a salir adelante sin embargo nuevamente tuvo 2 fallecimientos de familiares cercanos que la conmocionaron. Fue hasta este momento que conoció a Maayán Hajaim. Se acercó a la institución y se le recomendó un psicoterapeuta y un psiquiatra quienes en conjunto con el gran apoyo de la comunidad comenzaron a trabajar en vías de su recuperación.
No era un camino sencillo, además del psicoterapeuta y psiquiatra se le colocaron a dos acompañantes terapéuticas que la apoyaron social y emocionalmente y con el respaldo comunitario comenzó a presentar algunas mejorías. Esto no excluía que a veces recayera, pero ahora de carácter breve y solo por algunas semanas. La comunidad en un gran apoyo le brindó enfermeras 24 horas para evitar accidentes debido a unas dificultades médicas que le habían detectado.
Sin embargo, con el apoyo de Maayán Hajaim, de su psiquiatra y su psicoterapeuta, del equipo de acompañantes y enfermeras, así como de la comunidad, ha logrado mejorar hasta reinsertarse laboralmente. Comenzó con unos trabajos temporales etiquetando ropa, posteriormente en una pastelería una vez a la semana y actualmente se encuentra trabajando medio tiempo, de lunes a viernes haciendo muestrarios para una empresa.
Reconoce que el apoyo de su psiquiatra le ha salvado la vida y resalta que este largo trayecto le ha dejado grandes enseñanzas y le ha permitido adquirir fortaleza emocional que muestra hoy en día. Y recomienda que se acerquen a pedir ayuda psicológica o profesional, particularmente en situaciones de duelo, para evitar más dolor en el futuro, mostrándose sumamente agradecida por el gran trabajo en equipo que hay alrededor de ella y particularmente a la comunidad y a Maayán Hajaim.

Transtorno bipolar | Anónimo, 56 años

Alumnos del colegio Monte Sinaí acudieron a entrevistar a una mujer en Maayán Hajaim que se ha caracterizado por su empuje y fortaleza, con la finalidad de aprender de su experiencia de vida. A partir de esta entrevista, cada uno de ellos realizaron un pequeño escrito que sintetizamos y les presentamos a continuación.

“Cuando llegamos a su casa, sin saber qué encontrar, nos contó inmediatamente que por su historia ha llegado a necesitar ayuda psiquiátrica. Le preguntamos sobre el motivo de su dificultad en la vida y nos dijo que todo esto empezó porque alguien muy cercano falleció y se sentía muy culpable de lo sucedido, a pesar de no tener nada que ver con su muerte. No nos podíamos imaginar el dolor que sintió en ese momento y que la llevaron a deprimirse.

A pesar de esta dificultad, nos pareció que ella es una mujer muy positiva que lucha por salir adelante y no se da por vencida, por eso creemos que es un ejemplo a seguir para mucha gente. Después de mucho trabajo y apoyo logró salir adelante de esa sensible pérdida, sin embargo, también nos compartió que poco tiempo después murió una persona más de su familia nuclear, por lo que volvió a caer en depresión. Esta nueva dificultad, cuando nos la compartió, nos causó mucha tristeza por la impresión de tener que salir adelante sin la ayuda de ninguno de sus 2 familaires. A pesar de esto, ella logró mejorarse y salir de esta depresión gracias a sus doctores y toda la gente que la apoyó cuántas veces lo necesitara. 

Es una persona luchadora, sin duda, pues salió adelante. Nos enseñó a no rendirnos por nada y siempre luchar por lo que se quiere, aunque tengas muchos obstáculos por cruzar. Además, en la entrevista, nos mostró que es una persona con un corazón muy grande a pesar de todo lo que ha vivido, nos respondía siempre con gran sinceridad y sin pena, deseosa de compartir su experiencia de cómo salió adelante con ayuda de profesionales y de gente amorosa. Es así como aprendimos que es importante disfrutar cada momento de tu vida, pues nunca se sabe lo que puede ocurrirnos, buscando ser feliz a cada momento y valorar lo que se tiene; y si te encuentras en una situación difícil, no dejar de pedir ayuda por pena o por miedo, pues cuando se te cierran algunas puertas, otras se comienzan a abrir.

Hoy en día, además de trabajar medio tiempo en una empresa, en nuestra visita ella nos mostró los cuadros que pinta en sus tiempos libres, demostrándonos su talento y su gran inteligencia al platicarnos de los dichos que colocaba como título a cada cuadro, haciendo de ella no sólo una mujer con fortaleza, sino también una mujer muy talentosa e independiente. Nos gustó mucho esta visita, y desearíamos seguir conociendo personas así.”

Alumnos de Monte Sinaí. Stephanie Chaillo, Débora Suets.

Depresión | Anónimo


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