Síndrome del cuidador: el daño colateral de ayudar

¿Cuál sería la sensación de tener un trabajo que nos esté ocupando las 24 horas del día? Eso es completamente cierto. Este es el caso de muchos adultos que se ven obligados a cuidar a alguien que sufre de dependencia. Pero tenga cuidado porque este nuevo papel puede causar el conocido síndrome del cuidador en algunas situaciones.

La atención continua de la persona sana hacia la dependiente puede causar episodios de estrés de diversa intensidad. Uno de los pilares principales de este síndrome es un daño colateral de la ayuda constante.

Es un trastorno que, aunque aún es poco conocido, tiene muchos síntomas y puede tener efectos muy graves tanto físicos como psicológicos.

Estas personas suelen cuidar a otros que necesitan asistencia constante. Se presenta principalmente en adultos que deben atender a personas con problemas neurológicos o psiquiátricos. Por ejemplo, los pacientes con Alzheimer avanzado requieren de esta dedicación y supervisión continua.

Por lo tanto, el agotamiento físico y mental de estas personas es una de las principales características del síndrome del cuidador. Sus capacidades físicas, psicológicas y sociales se ven seriamente afectadas como resultado de su extenuación. Además, si el cuidador y el cuidador viven bajo el mismo techo, el desgaste se produce más rápido y mayor porque es mucho más difícil no poner la actividad de cuidar en el centro de la propia vida.

Rol impuesto

En general, una persona no decide ser cuidadora voluntariamente. Por lo tanto, en la mayoría de los casos, ese papel suele ser asignado o impuesto por las diversas circunstancias de cada individuo o familia. Debido a esto, estos adultos comienzan a trabajar de manera extraña e inesperada.

Algunas personas están muy preparadas para enfrentar esta nueva situación y asumen ese nuevo papel con mayor naturalidad. Algunas personas carecen de recursos suficientes y se enfrentan desde el principio an un desafío que ven como imposible de superar, sintiéndose superadas. Su nuevo papel se presenta como un desafío insoportable y extremadamente agotador, como una cruz que podría resultar en su muerte. En ambos casos, el trabajador se convierte en el centro de su nueva vida y pasa a consumir la mayor parte de su tiempo y energía.

Nadie está preparado ni física ni psicológicamente para vivir todos los días con alguien que se está deteriorando lentamente.

El desgaste es el resultado de cuidar a alguien sin descanso o sin el descanso necesario. Sin embargo, se vuelve aún más complicado si se incluye el abandono personal. En el proceso, es común que el cuidador gradualmente asuma las nuevas tareas que se le han asignado. Por lo tanto, debe establecer una nueva rutina en la que la persona a cargo tenga la prioridad. Paulatinamente, pierde tiempo para sí misma, deja de lado su autonomía y se entrega.

Como consecuencia, se pueden generar una serie de actitudes y sentimientos negativos dirigidos a la persona dependiente. El cuidador debe estar consciente de que debe protegerse porque puede sentir rechazo. Todo esto demuestra lo crucial que es evitar el síndrome del cuidador. No solo por tener un impacto negativo en el cuidador, sino también por tener un impacto negativo en la calidad de vida de la persona dependiente. Por lo tanto, esta modificación tiene dos consecuencias que deben remediarse, comenzando por consultar an un médico y solicitar apoyo en las tareas de cuidado.

Si requieres apoyo, comunicate a Maayán Hajaim al 5552925131


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